S�. Y quiz�s sea una ocasi�n excepcional en la que se puede expresar tal deseo tras el deceso de una persona. Por cerca de cincuenta a�os Colombia esper� deshacerse, de alguna manera, del sujeto que m�s da�o le ha podido causar. Finalmente lleg� el d�a.
Colombia respira hoy m�s tranquila por el viaje definitivo de "Tirofijo", el sanguinario guerrillero que surgi� como venganza al ataque que sufrieron familiares suyos durante la llamada violencia pol�tica que enfrent� a liberales y conservadores, tras el asesinato del l�der Jorge Eliecer Gait�n, que precipit� la escalada del 9 de abril de 1948, el famoso "Bogotazo" que marc� de forma indeleble historia del pa�s.
Manuel Marulanda, "Tirofijo", ha sido responsable de la muerte de centenares de miles de personas inocentes, humildes campesinos, ancianos, hombres, mujeres, ni�os, soldados, polic�as, del reclutamiento de menores de edad para engrosar sus filas guerrilleras, del secuestro de centenares de personas de todas las clases sociales que ha mantenido por a�os en campos de concentraci�n, en alambradas a campo abierto soportando toda clase de humillaciones denigrantes, ha destruido pueblos, instalaciones el�ctricas, inmensas riquezas nacionales.
Marulanda ha mantenido baj� el terror a Colombia con las bombas, las minas antipersonales que han movilizado a centenares de civiles, soldados y polic�as, con ataques constantes contra todo aquello que ha considerado objetivo enemigo, ha enga�ado y abusado de la buena fe de gobernantes que han auspiciado acercamientos en busca de la paz, de acuerdos humanitarios, de f�rmulas de soluci�n a la sangrienta lucha por el poder.
Son muchas las atrocidades cometidas por este campesino que en su condici�n de analfabeto form� primero un grupo de bandoleros que poco a poco fueron adquiriendo estatus de guerrilla matricul�ndose en las toldas del partido comunista asumiendo banderas de reivindicaci�n social que degeneraron en cr�menes horrendos y finalmente en el negocio del narcotr�fico que ha sido el sustento de los �ltimos a�os para sus prop�sitos pseudo revolucionarios.
Con su muerte, m�s la de Ra�l Reyes e Iv�n Mar�n, con la captura de decenas de guerrilleros, la deserci�n de muchos de ellos, la entrega incluso de comandantes de varios frentes y el acecho constante de las fuerzas militares, las FARC se han ido debilitando y al parecer el gobierno del presidente Uribe que tanto ha batallado por exterminarlas, estar�a a punto de lograrlo.
Es lo que 43 millones de colombianos esperamos y con nosotros Latinoam�rica entera, excepci�n hecha tal vez de Venezuela, Nicaragua y Ecuador, cuyos presidentes son abiertos simpatizantes de la guerrilla, para verg�enza de sus connacionales. Una resplandeciente luz de esperanza se ha abierto en el anhelo de la paz que Colombia merece.
La espera ha sido larga. La muerte por vejez de Marulanda sin alcanzar sus metas, con una guerrilla fracasada, en retirada, pr�cticamente dominada por las gloriosas fuerzas militares de Colombia y su comandante en jefe el presidente Uribe, debe servir de piedra angular de reflexi�n al nuevo "comandante" se�or Alfonso Cano, un intelectual de formaci�n universitaria que se ha catalogado como el fil�sofo de la guerrilla. Con "Tirofijo" se entierran 50 a�os de una lucha equivocada y se rubrica una vez m�s que no es por las armas como se llega al poder.

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